Asambleas Ciudadanos


 

la Asamblea de Ciudadanos del Sahelo Sahara

 

 

Primera Asamblea de ciudadanos sahelo-saharianos de Aiún - Mauritania, del 4 al 6 de octubre de 2010

Traducciones : English . français . Español


La Asamblea ciudadana de Sahel-Sahara acaba de terminar el 7 de octubre de 2010 en la ciudad histórica de Aiún, en Mauritania, en pleno centro de la región sahelo-sahariana y no muy lejos de la frontera de Malí y de Senegal. Les escribimos desde el aeropuerto de Nuakchott para darles noticias “frescas” y compartir con ustedes este verdadero acontecimiento social, político y cultural que acabamos de vivenciar. Mamadou Niang y su equipo hicieron un trabajo extraordinario. Hubo alrededor de cien participantes, con una fuerte participación senegalesa y una pequeña pero muy activa presencia maliense.


Lo menos que podemos decir, para empezar, es que ¡el viaje para llegar a la ciudad de Aiún es en sí mismo una verdadera aventura! Aiún se comunica con Nuakchott, la capital mauritana, a través de una ruta asfaltada de 820 kilómetros (llamada la ruta de la Esperanza) que se despliega magistralmente a través de los paisajes semidesérticos e intactos del sur mauritano. Las tropillas de camellos, las cabras y las vacas cruzan la ruta cuando quieren. Por la noche, los animales acaparan cómodamente el asfalto para aprovechar el calor acumulado allí por el efecto del sol durante el día. En segundo plano se ven las carpas de los pastores nómades, a veces instaladas sobre las dunas, otras en los pastizales verdes de las praderas, y los pueblos y su cortejo de comercios y vendedores ambulantes. A bordo del autobús se intercambian las primeras palabras para conocerse entre los participantes, acompañadas por el té tradicional y algunas botellas de agua para combatir el calor. Mucho más que un lugar de tránsito exclusivamente, la ruta es sobre todo un espacio de intercambios y de vida. Es más, buena parte de la delegación senegalesa, bloqueada temporalmente por los controles de migraciones en el puesto de frontera de Kaedi, pasó la noche al aire libre, al borde del camino.


El último tercio del camino antes de llegar a Aiún (250 km) está repleto de baches y obstáculos que los aguerridos choferes de camiones y coches prefieren evitar, tomando caminos paralelos a la ruta entre las dunas. Algunos participantes, en particular los que venían de Tombuctú, tuvieron que recorrer cerca de 2.500 km en autobús, en taxi o en camiones, para evitar las zonas peligrosas donde están instalados los conflictos armados en el Norte de Malí. Tras su bloqueo en la frontera, los delegados senegaleses procedentes de varias comunas ribereñas del río Senegal tuvieron que tomar caminos por pleno desierto, no sólo para evitar los controles demasiado frecuentes de la policía, sino también para no gastarse inútilmente su dinero en la pequeña extorsión habitual de los aduaneros y policías.


A pesar del largo trayecto para llegar a Aiún, la calidad y la calidez del recibimiento nos hicieron olvidar pronto el cansancio. Desde el primer día pudimos disfrutar de veladas donde la danza forma parte de un diálogo directo entre los pueblos. Sabíamos que muchos pueblos de África hacen de la danza un modo privilegiado de expresión, y el encuentro en Aiún ha sido excepcional en ese sentido. Por el lado de la logística, todos los participantes fueron albergados en el mismo complejo hotelero de Saada Tenzah. Las comidas, las veladas, los plenarios y los talleres también se realizaron en el mismo campamento, la mayoría de las veces bajo las tradicionales carpas sahelianas. Todos estos elementos permitieron dar una fluidez y una “circularidad” significativas al encuentro, así como también un contacto permanente entre todos los participantes.


Se identificaron tres temas para profundizar los intercambios y propuestas durante la asamblea. Recordemos que un trabajo previo de casi dos años, realizado a través de caravanas coordinadas en distintas ciudades del interior de Mauritania y en las comunas ribereñas del río Senegal habían permitido identificar con anterioridad seis temas comunes y prioritarios para los pueblos de la región. Para poder concentrar los debates durante la asamblea, los organizadores eligieron tres de ellos:


  • 1. El papel y el lugar de la mujer en la sociedad sahelo-sahariana: en la educación, la salud, la economía, la política, la religión y la familia. A propósito del lugar de la mujer en el sistema político, se resaltó entre otras propuestas la de apoyar las candidaturas femeninas a la presidencia de los países del conjunto sahelo-sahariano.
  • 2. Gobernanza, democracia y ciudadanía: se emitieron varias reflexiones y propuestas con el fin de fortalecer el espacio sahelo-sahariano más allá de los límites del sistema estatal nacional, reafirmando al mismo tiempo el papel del Estado para garantizar el desarrollo y los servicios básicos.
  • 3. El cambio del sistema económico y energético hacia un modelo que priorice las energías renovables, en particular la energía solar, para que responda a las necesidades de las poblaciones y de la agricultura, la ganadería y el transporte entre las ciudades y los pueblos del Sahel-Sahara.

La asamblea estuvo fuertemente arraigada en las organizaciones de la sociedad civil de la región. También fue particularmente seguida por las instituciones políticas y religiosas, y por las organizaciones de campesinos y agricultores, las agrupaciones de comerciantes y los responsables de organismos internacionales activos en el Sahel-Sahara. El gobernador de la región de Aiún quiso asistir a las sesiones de apertura y cierre con varios miembros de su gabinete y se comprometió explícitamente a estudiar las propuestas surgidas de los tres talleres que se desarrollaron a lo largo de los tres días. La diputada nacional representante de la región de Aiún coordinó el taller sobre mujeres y sociedad y participó intensamente de todo el diálogo. Cabe señalar, por último, una presencia muy activa, desde el comienzo hasta el final, de cinco imanes (guías religiosos), representantes de las 40 mezquitas de Aiún y de la región.


Para el último día, de manera similar a la Asamblea asiática de Bangalore (agosto de 2010), en lugar de organizar un solo plenario final elegimos implementar un “plenario descentralizado”. Los participantes de cada taller circularon de uno a otro, recibiendo la restitución de los trabajos efectuados el día anterior por los facilitadores y voceros y prosiguiendo el enriquecimiento de los debates. Esta modalidad permitió hacer hincapié en la profundización de los intercambios, más que en discusiones más estáticas en plenario, que a menudo no logran expresar la riqueza de los debates colectivos mediante un informe de síntesis. El plenario final se orientó entonces hacia la construcción del futuro y el seguimiento de esta aventura.


Más allá de los agradecimientos habituales, los participantes sintieron claramente que acabábamos de vivir un encuentro inédito, que el proceso de la asamblea ciudadana del Sahel-Sahara es una aventura nueva y de largo aliento y que ellos mismos, los ciudadanos de esta vasta región, habían empezado a seguir una nueva caravana en la cual ellos y ellas podían convertirse en los arquitectos de su propio destino. Un participante senegalés, Mohamed Goudiaby, lo describió poéticamente durante el cierre de la asamblea, cuando una repentina lluvia acababa de refrescar el suelo de Aiún: “Acabamos de plantar un joven árbol y la lluvia vino recién a mostrarnos el camino: ella es la primera en regar nuestra plantación. Ahora nos toca a nosotros seguir movilizándonos para hacer que este árbol crezca y lograr que llegue a dar sus frutos en las distintas regiones”.






 

 

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Imagenes de la 1ra caravana hacia Aioun

Selección de imágenes de la 1ra caravana organizada hacia Aioun en el este de Mauritania